Claves: lo que siempre necesitará la IA, y el mal de los que no saben lo que les pasa

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Claves: lo que siempre necesitará la IA, y el mal de los que no saben lo que les pasa

La inteligencia artificial necesitará siempre supervisión humana, capacidad de adaptación y una ética robusta para ser efectiva. Además, es crucial abordar el “mal de los que no saben lo que les pasa”, un fenómeno donde las personas buscan razones concretas para su malestar en un mundo cada vez más complejo.

La inteligencia artificial (IA) está transformando múltiples sectores, pero siempre necesitará ciertos elementos para ser eficaz y ética. En los call-centers, la IA puede automatizar muchas respuestas, pero siempre se requerirá un supervisor humano para corregir posibles errores y asegurar la coherencia en la comunicación. Del mismo modo, en la traducción e interpretación, la IA puede facilitar el proceso, pero la revisión por parte de expertos sigue siendo indispensable para garantizar la precisión.

En el sector de los viajes, la IA también tiene un papel crucial, pero enfrenta desafíos regulatorios que buscan mantener la competencia y proteger los derechos de los consumidores. La Comisión Europea, por ejemplo, interviene para equilibrar el mercado aéreo, afectando la forma en que las aerolíneas adoptan nuevas tecnologías.

Más allá de la tecnología, la sociedad enfrenta un fenómeno descrito por Ortega y Gasset: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. Esta frase refleja la hipocondría contemporánea, donde las personas, en busca de explicaciones concretas para su malestar, recurren a visitas frecuentes a urgencias por síntomas comunes. Esto se debe a una combinación de estrés, insatisfacción y la necesidad de identificar un problema claro y tangible.

La esperanza de vida en las sociedades modernas es alta, pero la calidad de vida puede ser afectada por factores sociales y hábitos individuales. Los médicos pueden ayudar solo en parte, ya que el problema también radica en la estructura social y las costumbres de la población.

La integración de la IA en estos contextos debe hacerse con cuidado, asegurando siempre que haya supervisión humana, capacidad de adaptación y una ética sólida para abordar los desafíos actuales y futuros.

Noticia elaborada a partir del artículo original publicado en Cinco Días

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