Las consecuencias negativas de la IA: Google ha disparado sus emisiones de carbono por el consumo de sus centros de datos

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  • El impacto ambiental de la IA: Google aumenta sus emisiones de carbono
  • IA y sostenibilidad: el dilema de Google y sus centros de datos
  • Google enfrenta un desafío ecológico debido a la IA

Google ha aumentado sus emisiones de carbono en un 50% debido al alto consumo energético de sus centros de datos, impulsado por el desarrollo de la inteligencia artificial.

El auge de la inteligencia artificial (IA) ha supuesto un avance significativo en el sector tecnológico, con empresas como Google, OpenAI y Meta liderando la competencia. Sin embargo, este progreso tiene un lado negativo: el incremento en el consumo energético y las emisiones de carbono. Google ha experimentado un aumento del 50% en sus emisiones debido a la elevada demanda de energía de sus centros de datos, esenciales para el desarrollo y funcionamiento de sus avanzados sistemas de IA.

A pesar de los esfuerzos de Google por utilizar fuentes de energía renovable y mejorar la eficiencia energética, el crecimiento de la IA ha superado las capacidades actuales de mitigación de la empresa. Los modelos de aprendizaje profundo requieren vastos conjuntos de datos y potentes capacidades de computación para entrenar y ejecutar algoritmos complejos, lo que aumenta significativamente el consumo energético. En 2023, el gasto energético de los centros de datos de Google aumentó un 17%, una cifra que se espera siga creciendo con los avances en IA.

Google ha sido pionero en la adopción de prácticas sostenibles, incluyendo el uso de energía solar y eólica para sus operaciones. No obstante, su compromiso de reducir las emisiones a cero para 2030 parece cada vez más difícil de cumplir debido al impacto de la IA. La empresa ha publicado un informe detallando sus datos de consumo energético y emisiones, mostrando un deterioro en comparación con los datos de 2019.

El aumento de las emisiones de carbono por parte de Google es un reflejo de un problema más amplio en la industria tecnológica. A medida que la demanda de IA crece, también lo hace la necesidad de electricidad a nivel global. Se estima que para 2030 la demanda de electricidad aumentará en un 20% debido a la IA.

El desafío de equilibrar el desarrollo de la IA con la sostenibilidad ambiental es significativo. Mientras Google trabaja en soluciones para reducir su impacto ambiental, otras empresas en la carrera de la IA también deben ser escrutadas por su consumo y emisiones. La cuestión central es si las empresas tecnológicas pueden manejar el crecimiento de la IA de manera sostenible o si los avances continuarán aumentando la huella de carbono.

Noticia elaborada a partir del artículo original publicado en La Vanguardia La Vanguardia

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