¿Por qué la IA te va a decepcionar? / Esteve Almirall Profesor de Esade

¿Por qué la IA te va a decepcionar? / Esteve Almirall Profesor de Esade
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¿Por qué la IA te va a decepcionar? / Esteve Almirall Profesor de Esade

El artículo de Esteve Almirall, profesor de Esade, analiza por qué las predicciones apocalípticas sobre la inteligencia artificial (IA), especialmente alrededor de herramientas como ChatGPT, no se han materializado. A más de un año de su popularización, el impacto de la IA no ha revolucionado el mundo en la manera anticipada. Almirall ofrece dos explicaciones principales y un modelo para entender mejor esta dinámica.

La primera explicación se enfoca en el proceso de innovación y adopción tecnológica. A menudo, se espera que la adopción de nuevas tecnologías ocurra tan rápidamente como su desarrollo; sin embargo, la realidad es que la adopción tecnológica sigue un ritmo “humano”. Este ritmo está influenciado por varios factores sociales y organizativos, como la necesidad de cambios estructurales en las empresas, la capacidad de absorber innovaciones, y la resistencia cultural al cambio. Mientras que algunas organizaciones líderes han adoptado masivamente estas tecnologías, en muchas otras su uso sigue siendo limitado.

La segunda explicación se refiere a la naturaleza de las innovaciones tecnológicas en sí. Almirall sugiere que las innovaciones no se desarrollan a un ritmo constante y predecible, sino más bien en saltos discontinuos seguidos de períodos de mejoras incrementales con beneficios decrecientes. La expectativa de un progreso lineal y constante es un error común que no toma en cuenta cómo se desarrollan realmente las tecnologías.

El impacto específico de la IA generativa, como ChatGPT, es doble: aumentar nuestras capacidades y automatizarlas. En el mejor de los casos, estas herramientas mejoran nuestra productividad y eficiencia, lo cual puede traducirse en mayores ganancias si el mercado lo permite. Sin embargo, si el mercado no crece, el aumento de la productividad podría resultar en una reducción de la necesidad de mano de obra, lo que no necesariamente se traduce en beneficios para todos.

En conclusión, la promesa de la IA de transformar radicalmente nuestra sociedad y economía en el corto plazo puede ser decepcionante para muchos, ya que su adopción y efectos reales son más complejos y graduales de lo que las predicciones más dramáticas sugieren.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PROMETÍA TRANSFORMAR NUESTRO MUNDO, PERO SU ADOPCIÓN Y EFECTOS HAN SIDO MÁS LIMITADOS Y GRADUALES DE LO ESPERADO. ESTO NOS ENSEÑA A MODERAR EXPECTATIVAS Y ENTENDER EL RITMO REAL DE CAMBIO TECNOLÓGICO.

Información extraída del artículo original publicado en La Vanguardia

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